¿Alquiler de temporada o alquiler turístico? No son lo mismo y confundirlos puede salirte caro.

La diferencia entre un alquiler de temporada y un alquiler turístico no es solo terminológica. Implica obligaciones legales y fiscales diferentes y, desde 2025, también consecuencias distintas respecto a las comunidades de vecinos. En esta publicación te explicamos todo lo que necesitas saber.

¿QUÉ ES EL ALQUILER DE TEMPORADA?

El alquiler de temporada es aquel en el que se cede una vivienda durante un tiempo determinado para cubrir una necesidad temporal de alojamiento: trabajo en otra ciudad, estudios, obras en la vivienda habitual, una temporada de esquí, vacaciones, entre otros. La clave está en que el inquilino no va a vivir allí de forma permanente.

¿Y EL ALQUILER TURÍSTICO?

PRINCIPALES DIFERENCIAS EN LA PRÁCTICA

La primera gran diferencia es la normativa aplicable. El alquiler de temporada se regula por la LAU, como contrato civil, mientras que el turístico queda fuera de ella y se somete a la normativa sectorial de cada comunidad autónoma, que trata la actividad como un negocio turístico.

La segunda es la duración. En el alquiler de temporada, las partes pactan libremente cuánto dura el contrato, sin límites, más allá de que la vivienda no sirve como domicilio habitual. En el turístico, las estancias se computan por días, semanas o meses, y siempre están vinculadas al uso vacacional o turístico.

EL GRAN CAMBIO DE 2025: REGISTRO OBLIGATORIO Y COMUNIDADES DE PROPIETARIOS

La primera: a partir de ahora, ningún propietario puede destinar su piso a uso turístico sin que la comunidad de vecinos lo haya aprobado expresamente. El presidente de la comunidad puede requerir el cese inmediato de la actividad si se realiza sin esa autorización e incluso iniciar acciones judiciales.

La segunda es un régimen transitorio: si antes de la entrada en vigor de esta ley ya explotabas tu vivienda como alojamiento turístico y estabas correctamente inscrito y cumpliendo con la normativa autonómica, puedes seguir con tu actividad. Pero si no estabas al día, la situación puede complicarse.

¿QUÉ PASA SI ME EQUIVOCO?

Firmar un contrato de temporada cuando en realidad estás haciendo un alquiler turístico, o viceversa, puede tener consecuencias legales y fiscales importantes. Desde sanciones administrativas por no cumplir con la normativa turística, hasta problemas con Hacienda por declarar incorrectamente los ingresos o no estar inscrito en el Registro Único.

Y ahora, con la nueva normativa, también puede significar enfrentarte a una orden de cese de actividad por parte de tu propia comunidad de vecinos.

En definitiva, alquiler de temporada y alquiler turístico son figuras con marcos legales y fiscales propios, y confundirlos puede traerte consecuencias económicas y conflictos vecinales de difícil solución. La normativa ha cambiado de forma significativa en 2025 y seguirá evolucionando, por lo que identificar correctamente tu situación y contar con asesoramiento legal especializado resulta hoy más necesario que nunca.

Escrito por AINOS ABOGADOS – Ana Calvo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ainos Abogados

Abogados para tu familia, tu casa y tu coche